No hay mejor droga que la angustia que genera rabia, rabia que genera asco, asco que genera menosprecio, menosprecio que se apodera de uno mismo. Por ello consumo a diario, por ello me drogo todas las mañanas y todas las noches, para canalizar toda la angustia, la rabia, el asco y el menosprecio que siento, para proyectarlos en forma de odio, mentiras y desconfianza.
Ya no soy yo. La persona que era ha desaparecido, se ha convertido en un zombi drogadicto que odia, que desconfía, que miente y que amenaza el bienestar de los que lo rodean. Así que evita cruzarte conmigo, ten mucho cuidado, porque en la mano derecha llevo una pistola cargada y lista para disparar a aquel que aparezca en mi camino. Apretaré el gatillo sin piedad y sin arrepentimiento, apuntando directamente al corazón. Ten mucho cuidado, porque en mí ya no existe la humanidad necesaria para concederte la gracia. Soy un monstruo, un monstruo creado por esta sociedad de mierda en la que todo da igual, en la que solo se sobrevive con un corazón de hielo y palabras llenas de hipocresía. Eso es lo que me han enseñado, y eso es lo que he aprendido, así que aquí me tenéis, con máster incluido, una profesional de la vida que se pasea con una pistola en una mano y un puñal en la otra.
Ya no soy yo. La persona que era ha desaparecido, se ha convertido en un zombi drogadicto que odia, que desconfía, que miente y que amenaza el bienestar de los que lo rodean. Así que evita cruzarte conmigo, ten mucho cuidado, porque en la mano derecha llevo una pistola cargada y lista para disparar a aquel que aparezca en mi camino. Apretaré el gatillo sin piedad y sin arrepentimiento, apuntando directamente al corazón. Ten mucho cuidado, porque en mí ya no existe la humanidad necesaria para concederte la gracia. Soy un monstruo, un monstruo creado por esta sociedad de mierda en la que todo da igual, en la que solo se sobrevive con un corazón de hielo y palabras llenas de hipocresía. Eso es lo que me han enseñado, y eso es lo que he aprendido, así que aquí me tenéis, con máster incluido, una profesional de la vida que se pasea con una pistola en una mano y un puñal en la otra.
Mantengo la pistola con firmeza en la palma de mi mano a la espera de encontrar una víctima contra quien disparar, de oír el clic del gatillo detonador del zumbido agudo que provocará la bala al salir del cañón, de ver a la víctima caer con una bala alojada en el corazón que le haga sufrir por mí, por ella, por todos los monstruos de esta sociedad. Dejaré el casquillo encima de su frente para que nunca olvide quien disparó esa bala, para que sufra la agonía triste que aquellos que nos hemos convertido en monstruos hemos sufrido por culpa de ella.
En la mano izquierda llevo siempre el puñal, forma parte de mí, de mi cuerpo, y cada vez que dispare y hiera a una víctima me autoinflingiré un castigo más duro a mí misma. Soy un monstruo sí, pero yo no quería. ¿Qué he hecho yo para merecerme a mí misma? Puede que ya no haya vuelta atrás, puede que la única solución sea tener la suerte de cruzarme en el camino de otro monstruo de la sociedad que me dispare también a mí directamente al corazón. Aunque yo no pediré la gracia no, yo pediré el sufrimiento merecido retorcida de dolor, y cuando ya ni fuerzas tenga para moverme, pediré un segundo tiro en la cabeza, uno torpe, que no sea de gracia, que no me haga perder la consciencia, sino que me obligue a seguir sufriendo hasta que mis cinco sentidos se evaporen de mi cuerpo. Pero no voy a esperar a cruzarme con otro monstruo no, no voy a correr el riesgo de pasar días, meses, años esperando a cruzarme con otro monstruo como yo. Por eso llevo el puñal conmigo, para cumplir las condenas de mis delitos mediante juicio rápido. Soy un monstruo sí, pero yo no quería. Soy lo que queréis que sea, lo que veis en mí, lo que hay que ser para poder participar en vuestro juego, pero también soy mi juez. Soy el alguacil, el tribunal y el fiscal, renuncio al abogado defensor porque no merece la pena perder el tiempo defendiendo a un culpable. Y con el poder de la justicia en mi mano me condenaré. Por cada delito consumado dibujaré con el puñal un corte profundo y limpio en mi cuerpo, un corte que no recibirá puntos de sutura y que estará condenado a sangrar incesantemente, un corte que me recuerde mi delito. Así, poco a poco, iré adornando mi cuerpo con cortes, heridas que sangrarán con tinta roja que irá brotando de mi cuerpo de forma acompasada como si de una melodía triste se tratara. Y aún cuando me empiecen a fallar las fuerzas, seguiré buscando víctimas a las que disparar con mi pistola. Aún cuando el olor de mi sangre impregne el aire que me rodee, seguiré merodeando matando y buscando espacios en mi cuerpo para clavar mi puñal y hacerme un nuevo corte, para inflingirme una nueva tortura. Así hasta que se me acabe el cargador. Solo en ese momento me sentiré liberada para permitirme dejarme llevar por mi debilidad y caer al suelo para descansar sobre el lecho de sangre donde yacerá mi cuerpo, para sentir cómo me desangro por todas las víctimas en las que habré descargado mi ira, ira roja como la sangre que me cubrirá y en la que me ahogaré, porque lo que en principio será un pequeño charco, se acabará convirtiendo en un lago de profundas y tenebrosas aguas rojas. Sí, soy un monstruo, pero yo no quería.
Dedicado a @lady_moon_river que, ante todo, quería sangre. Tus deseos son órdenes (<3<3<3 x :**** = :D)
Dedicado a @lady_moon_river que, ante todo, quería sangre. Tus deseos son órdenes (<3<3<3 x :**** = :D)


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