Metástasis de sentimientos

¿Para qué me diste la mano si sabías que iba a resbalar? ¿Para qué, dime para qué? Metástasis, eso es lo que siento, metástasis de sentimientos. Ya no quiero más quimio gracias, ya no. Todos los esfuerzos para luchar contra la metástasis son una pérdida de energía, no sirven, no curan, no ayudan, solo prolongan un sufrimiento con un fin ya fijado, con una sentencia de muerte que tiene año, día y hora. 
Ya no quiero escuchar más consejos ni más promesas de que es posible salir de esta tortura. Nadie sale de la metástasis, NADIE. Así que basta de escuchar a los médicos que te dan esperanzas, que te dicen que todo es posible si se afronta con actitud positiva. Basta de apoyo psicológico que te haga entender que a veces no siempre las cosas son lo que parecen y que todo puede cambiar. Las sentencias de muerte por metástasis de sentimientos nunca se revocan no. Así que dejad de mentirme, dejad de pretender que mi dolor se mitigará con sesiones de quimio. O mejor, queridos radiólogos, dejad de mentiros a vosotros mismos creyendo que con sesiones de radioterapia y quimio conseguiréis curar lo incurable. Me han diagnosticado metástasis de sentimientos, y eso, médicamente, es imposible de afrontar. No os creáis quien no sois, no penséis que sois Dios, porque ni siquiera Dios cura con un número cerrado de sesiones de quimio la metástasis que yo siento.  

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