Dime que todo es mentira...
Un día me
llamaste por mi nombre. Un día me giré y me miraste. Un día me helaste el
corazón sin saber muy bien cómo ni porqué. Nadie te llamó, nadie te dijo que
vinieras a mí. “Amy” me dijiste, “Amy…”.
“¿Qué quieres de mi?” respondí decidida. “Te quiero a ti”. “No, déjame,
déjame ir… déjame existir…” supliqué mirándote, ahogando mis lágrimas en la
almohada. “¡Lárgate!” te grité con odio desde lo más profundo de mi ser. “Amy…
las cosas no funcionan así, y lo sabes…. Soy yo quien decide por ti, soy yo
quien se instala dentro de tu ser cuando quiero y me quedo en tu corazón helado
que siente los pinchazos que de vez en cuando se me antoja hacerte sufrir, tu
ya no existes, yo te aniquilo, te destruyo por dentro y me extiendo como un
cáncer por todo tu ser. Tú no puedes hacer nada, no puedes luchar, tu felicidad
ya no depende de ti depende de mi”.
Mírame a
los ojos y dime que es mentira. Mírame fijamente y dime que todo es mentira,
porque necesito creer que es mentira.
No hay comentarios:
Publicar un comentario