Odio


“Dime cómo empieza que yo te digo como sigue. Dime como sigue que yo te digo cómo acaba. Dime cómo acaba que yo te digo cómo empieza. Sí pero no, menuda ironía, que sí que sí pero no. Hipocresía, dulce hipocresía que me meces en tus brazos y me dices que me quieres. ¡Qué bella eres hipocresía! ¡Cómo me hechizas! ¡No me dejes hipocresía! Quédate conmigo siempre, siempre a mi lado acurrucándote junto a mí en las noches oscuras dónde no hay luz que espante al miedo. Necesito sentir tu calor, abrázame con tus llamas, estrangúlame con ellas si quieres mientras me quemas el alma, pero no te vayas, no te vayas por favor, porque sin ti yo no soy nada.” 

 - ¡Despierta Amy, despierta! 

- ¿Qué pasa? ¿Dónde estoy? ¿Por qué estoy empapada en sudor y mi corazón quiere salirse de mi pecho? ¡Socorro! ¡Qué alguien me ayude! ¡Estoy ardiendo! ¡Mi corazón! ¡Por Dios Santo que alguien apague este fuego infernal que está reduciendo mi corazón a cenizas! ¿Pero no ves el humo? ¿No notas las lenguas de las llamas que están penetrando en el mismo abrasando todo a su paso con un punzante dolor? 

- ¿Pero qué estás diciendo? ¡Despierta Amy, despierta! ¡Soy yo! ¡Mírame por favor! ¡Mírame y dime que me ves! ¡Mírame y dime que sabes quien soy! 

- ¿Quién eres? No te reconozco. Eres tan diminuta que apenas te puedo ver. 

- Soy…. soy… soy… soy… soy…… soy… soy… soy… 

- ¡No te oigo, grita más alto que no te oigo! - ............... 

- No eres nadie. No eres nada. Mírate tú a ti misma y dime si te ves, a mi vista ya has desaparecido. Eres invisible, yo ya no te veo, yo ya no te oigo, ya no existes para mí ni en mí, así que déjame dormir, déjame seguir inmersa en mi pesadilla. No me vuelvas a despertar si luego desapareces, no pretendas ser el arma con la que pueda dormir todas las noches para luchar contra mis tormentos, para vencer a mis miedos si luego me abandonas. No me molestes más.

¡TE ODIO!

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