Dos puñaladas secas

Te miré, busqué la bondad en tus ojos y tú me respondiste con dos puñaladas secas sin derecho a respuesta. Pude huir, pero me quedé. Pude gritar, pero callé. Solo te miré y esperé. Esperé a que te acercaras y me dieras dos puñaladas secas. Me quedé inmóvil esperando. Me quedé inmóvil sintiéndolas. Una…. hasta el fondo, atravesándome el hígado, seca y con fuerza, un corte limpio. Dos…. con rapidez, determinación y concisión, limando mis costillas, atravesando el pulmón y pinchando mi corazón. Gírala ahora, ahora gírala, ahora remata lo que has empezado, gira la navaja y desgarra mis entrañas mientras yo te miro a los ojos. 

Me gustan tus ojos, me tranquilizan mientras siento mi cuerpo desgarrado, mientras siento mi sangre fluir creando bellos ríos en mi cuerpo, lazos rojos que me abrazan y me dan calor mientras el frío se apodera de mi ser. 

Te sigo mirando, admiro la precisión de tus gestos mientras siento que se me nubla la vista. No me hablas, me miras, me miras de frente, me encanta que me mires de frente mientras mi alma empieza a dejar mi cuerpo. Uno…, dos…, tres…. Lo siento… Siento cómo mi alma lucha por desprenderse de mi cuerpo… Pero mi cuerpo se aferra a ella con uñas y dientes “¡Eres mía!” Le grita. “Nunca te pertenecí” le contesta ella, mientras poco a poco va deshaciéndose de sus abrazos desesperados, mientras va borrando su rastro de ese cuerpo teñido de rojo que yace vacío, hueco, sin alma, de esa prisión que la tuvo tanto tiempo encadenada, encerrada, sumida en la más absoluta oscuridad infernal. Y yo la siento, la siento alejarse llevándose mi esencia y dejando mi cascarón en el suelo. 

¡Qué sensación más bella! Te miro, y mi boca esboza una sonrisa. Gracias por sentir mi dolor. Gracias por ver mi sufrimiento sin mediar palabra. Gracias por liberarme. Gracias por mantenerme en tus brazos y mirarme a los ojos mientras siento mi sangre brotar con tal belleza. Gracias por llevarme al éxtasis sintiendo la separación de mi cuerpo y de mi alma. Gracias por las dos puñaladas secas sin derecho a respuesta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario